
La ceniza se consume mientras concibo tu ausencia
Ya nada calma esta ira transformada en pena
Infinita e hiriente que cala hasta los huesos
Revuelve el estómago y me acecha como la muerte
Día y noche evoco tu sonrisa y tu paz
Sintiendo como mis yemas van surcando tu piel
A través de tus anchos brazos y tus infinitas piernas
Tumbadas anhelando la esencia de mi ser que va muriendo
Esencia trastocada por el incontenible sufrimiento que deja tu partida
Como el incendio que consume mi corazón hasta que las cenizas vuelan
Al igual que como vuelan mis palabras pero sin llegar a tocarte
Aunque sea un vez más para sentirte a mi lado, presente, pero no estás
Partiste y yo sólo divisé tu espalda diciéndome un largo Adiós
Y mis ojos alcanzándote con la sal de sus lágrimas
Mi corazón queriendo salir para alcanzarte, abrazarte, retenerte
Tenerte para que me tengas tú también, tu alma junto a la mía
Tu boca junto a mi boca, sin hablar, sin pedir excusas
Sin pedir disculpas, recorriendo hasta el final del camino
Escuchando tus pasos junto a los míos seguirlos
Recorriéndolo y recorriéndonos, esperándonos, recordándonos, olvidándonos
Tu brisa solía pasar fuerte junto a mi cara
Me tomaba y me decía “nunca me dejes, aquí estoy”
Yo simplemente obedecía, a lo hondo de tu mirada
Pero tu mirada me quemó y se fue, y mi espalda ahora mira hacia lo infinito
Yo ya no sé dónde está tu espalda, me gustaría saberlo
Aún lo recuerdo, perfecto al igual que tu sonrisa, entreabriendo un beso
Un beso que me traslada y me revive, me retuerce y me olvida
Pero aún no puedo olvidar, el momento que tu alma me dijo Adiós
Cómo quise que en vez de eso me tomaras de la mano
Camináramos eternamente y miráramos al infinito
Ya no te tengo, ni tampoco te volveré a tener
Pero aún te veo, en mis sueños, me susurras y me amas, como si estuvieras aquí.

1 comentario:
Publicar un comentario