domingo, 11 de octubre de 2009

Réquiem de un Adiós


La ceniza se consume mientras concibo tu ausencia

Ya nada calma esta ira transformada en pena

Infinita e hiriente que cala hasta los huesos

Revuelve el estómago y me acecha como la muerte


Día y noche evoco tu sonrisa y tu paz

Sintiendo como mis yemas van surcando tu piel

A través de tus anchos brazos y tus infinitas piernas

Tumbadas anhelando la esencia de mi ser que va muriendo


Esencia trastocada por el incontenible sufrimiento que deja tu partida

Como el incendio que consume mi corazón hasta que las cenizas vuelan

Al igual que como vuelan mis palabras pero sin llegar a tocarte

Aunque sea un vez más para sentirte a mi lado, presente, pero no estás


Partiste y yo sólo divisé tu espalda diciéndome un largo Adiós

Y mis ojos alcanzándote con la sal de sus lágrimas

Mi corazón queriendo salir para alcanzarte, abrazarte, retenerte

Tenerte para que me tengas tú también, tu alma junto a la mía


Tu boca junto a mi boca, sin hablar, sin pedir excusas

Sin pedir disculpas, recorriendo hasta el final del camino

Escuchando tus pasos junto a los míos seguirlos

Recorriéndolo y recorriéndonos, esperándonos, recordándonos, olvidándonos


Tu brisa solía pasar fuerte junto a mi cara

Me tomaba y me decía “nunca me dejes, aquí estoy”

Yo simplemente obedecía, a lo hondo de tu mirada

Pero tu mirada me quemó y se fue, y mi espalda ahora mira hacia lo infinito


Yo ya no sé dónde está tu espalda, me gustaría saberlo

Aún lo recuerdo, perfecto al igual que tu sonrisa, entreabriendo un beso

Un beso que me traslada y me revive, me retuerce y me olvida

Pero aún no puedo olvidar, el momento que tu alma me dijo Adiós


Cómo quise que en vez de eso me tomaras de la mano

Camináramos eternamente y miráramos al infinito

Ya no te tengo, ni tampoco te volveré a tener

Pero aún te veo, en mis sueños, me susurras y me amas, como si estuvieras aquí.

1 comentario:

Unknown dijo...
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