
Veces que te veo llegar
Son veces que mi temblar se anuncia
Aunque sé que al acercarte
Tu mirada que apacigua
Como música a las bestias
Caerá sobre mí
Y envolverá sin tapujos
Lo que tu fragancia anhela
En los póstumos momentos
Que hay después que nos decimos
Adiós
Como cubierto de hojas roñosas
Y quebradizas como tu pelo
Voy mirando la profundidad
Del mar que se vislumbra en tus ojos
Sintiendo por primera vez
Deseos apremiantes de ahogarme
Irme fundiendo en ellos
Tal como si ese mar
Se convirtiese en masa abrasadora
Y condensara todo lo nuestro
En materia libre e inherente
No nos creamos ni destruimos
Sólo nos transformamos
Y yo pienso en esto
Mientras el irascible océano de tu iris
Me mira caprichosamente
A través de la espesa capa
De hojas otoñales y tibias
Que cubren mi cuerpo
Y la espera se vuelve eterna
Mientras ansío que llegues
Que te acerques y me des la muerte
Lenta y suavemente
Con esa mirada
Que sólo tú has de tener
Desde enero hasta diciembre
Sabiendo que por siempre
Esos meses contigo
No serán más que un instante
Efímero y egoísta
Pernicioso y hedonista
Que nos hace transformar
Nuestra yerma eternidad
En momento apremiante y envidioso
De nosotros
Que intercambiamos algo más
Que miradas
Algo que no tiene cabida en las palabras
Por mucho que se le intente
Dar un lugar en ellas
El único lugar donde eso existe
Es en el hueco que dejó la tierna carne
Que arrancaste de mi corazón
Cuando te vi
Por vez primera.