miércoles, 29 de octubre de 2008

Paradero Autorizado




Muchas son las maneras de terminar una alocada dosis de diversión
nocturna, sobretodo si es en la provincia santiaguina, porque es ahí donde
las velas no dejan de arder, menos las del after hour. Pero los centímetros
cúbicos de alcohol y los milígramos de ciertos estupefacientes que recorren
los vasos sanguíneos, dejan a la gente en penumbras a las luces del alba, sin
posibilidad de apreciar el crepúsculo que aparece sobre la cordillera. Y
aunque existan cómodos moteles y calefaccionados cajeros automáticos,
siempre alguien despierta a las 13:15 por el ruido de alguna micro que paró
en un paradero autorizado.

lunes, 6 de octubre de 2008

Osculocentrismo


Y el espacio entre los cuerpos empieza a menguar, detenidos frente a frente mirándonos los pies, mirando los pies moverse al grácil compás de la música roja que envuelve nuestra lucha como una madre envuelve a su recién nacido. Siento tu mirar en mi frente, me quema, pero yo sigo mirando al abismo cada vez más estrecho entre nosotros. Ahora sé que mi boca es el objetivo de tus pardos y temblorosos ojos. Subo la cabeza contra mi voluntad, ahora nuestros pies no tienen vigilia, son libres. Pero ahora mi cara es presa del suave quemar de tus ojos. Y tu mano embiste a la mía como un zorzal celoso. La mía no reacciona, se resiste. Cede. Tengo tu respiración en mis pupilas, la siento mía, siento que podría controlar tu respirar, tu mirar, tu danzar, asimismo como la música controla nuestros pies. Me aproximo, juegas con mis cinturas y las tuyas, se abrazan. Mi cuello siente el pasar de la vida por el tuyo. Lo envuelve y lo asfixia delicadamente, con cuidado. Nuestros cuellos se separan, pero nuestros pies siguen juntos, ellos solos. Mis ojos recorren tu boca, bordean las comisuras, recorriéndola de punta a cabo, y ahora encuentro mis ojos en los tuyos. Se mueven. Se obedecen. Discuten y se evitan. Pero mi boca los sosiega en el momento de entrar en la tuya, y los pies vuelven a ser míos. Y tus dientes ahora son como los míos, las cadenas chocan. Siento un cardumen de algo que nace en mi estómago y es exalado en un amargo placer que al final se vuelve dulce, tibio. Siento tu temperatura, la comparto mientras tu mano va tanteando mis facciones, mi piel es su lazarillo, luego vuelve a descansar en la mía. Mi pelo te envuelve con la fragancia que sólo tú percibes y que me devuelves en el aire que comparte escenario con las belicosas lenguas y las límpidas cadenas. Pero al final vuelven a apaciguarse, simultáneamente, pidiéndose el permiso entre ellas, sumisas, al momento en que las manos se despiden una de otra, y se alejan. Los pies pierden su voluntad y nuestras temperaturas cambian. Pero desde ahora, tu mirar juega preso dentro de mi boca, queriendo escapar sin saber que ahora es esclavo de mis recuerdos fugaces, esclavo de su propio momento, esclavo de nuestros besos.

Bus Oruga


Gala de piel de metal
Que rauda vas por los caminos
Nunca te dejes alcanzar
Por esos irritados santiaguinos

Y aunque cara has de costar
Cargas siempre montones de gente
Pero como no todos han de validar
Tus polizones a bordo son inminentes

Sus motores calientes relinchen
Y al frente su capitán, atento
Porque si no quiere que lo linchen
Por ningún motivo debe andar lento

Tal oda al bus oruga
Es lo que esta creación parece
Pero no cabe ninguna duda
Que el transantiago una puteada se merece

Fue celebrado con fuegos artificiales
Y aplaudido por miles de manos
Pero ahora esos mismos fulanos de tales
Se cagan en el ministro y en Zamorano

Diez zonas, troncales y alimentadores
Y recuerda los primeros días salir antes
Pero qué entienden por antes estos señores
Si en su vida usaron el transporte del piante

Y usted, cuánto rato lleva esperando
Como una hora espero esta porquería
Qué poco, no nos vayamos impacientando
Yo que usted me pongo a escribir poesía.

Sin título

Por qué has de mirarme a los ojos
Si no te percatas de lo que siento
De nada servirán tus esfuerzos rugosos
Para llegar a ser tu complemento

El mundo se esconde ante nosotros
Al quedarnos para ver caer el día
Para darnos cuenta que ningún otro
Existe dentro de nuestra utopía

De ese modo y más ninguno
Sembraremos sueños y anhelos
Asimismo sólo seremos uno
Que cosecha y emerge sin velo

Y para qué te compadezco con esto
Si de ningún modo te insulta
Para qué, si caerás en este arresto
Sin saber siquiera lo que te oculta

No mires más ese reloj tedioso
La muerte de nuestra utopía es lo que anuncia
Y como nunca ha de ser generoso
A sus flechazos somos devotos de renuncia

Y mi intención no es más que componer
Con esas efímeras estrellas e ilusiones
Lo que quizá no nos queramos dejar ver
Y sea sólo una más dentro de mis pasiones

Pubertad





Asimismo sangra
Asimismo descubre
Descubrió la américa de su pubertad
Esa tan anunciada por su madre
Esa tan callada por su padre
Esa tan vivida por su hermana
Y esa tan gozada… por su tío
Lo confirma y se excita
Llegó su hora
Su reloj interno no la defraudó
Y ella no iba a defraudar
A su salacidad interna
Es tentadora la moda
Es más tentador el desnudo
Aunque el desnudo esbelto
No es lo que la acompaña
Sabe que el inodoro está
Abierto a recibir sus impotencias
Y sus descargas alimenticias

No controla sus impulsos
Tampoco quiere hacerlo
La rebeldía desvía su atención
Atención al messenger
Atención al fotolog
Atención al facebook
Y ateción a ese cyber-amigo
Atención al preservativo
Aunque sea de consultorio
¡Atención!, respire y puje, puje!.

Y de él
Ya no atiende él
Pero ella si atiende
Al Jean-Pierre
Al Dustin Michael
Al Mijael
Al Juan Byron
Y entre el agua de la mamadera
Y el pampers con heces
Anuncia el fin de su pubertad
Ay!, quise decir adolescencia.
Y porque no adolesció sólo ella
Adolesció su útero también
Ahora adolesce conmigo

Y la historia se repite.