sábado, 27 de agosto de 2011

Hac meum cor est


Si en cada hora que pasara estuvieras frente a mí

Si te quemaras con las yagas de mis ojos

Cada pensamiento

Cada mirada

Cada hola

Serías Tú


Sólo tú

Toma mi mano

Hasta sentir que es tuya

Hasta saber que no nos hemos dicho nada

Y sentir que podemos olvidar en un segundo

Lo que nos hemos hecho sentir casi interminable


Haz que las explicaciones no tengan sentido

Que nada tenga sentido más que el ahora

Más que la forma en que me miras

Más que lo que somos

Y menos que el yo

Menos que

Todo


Sueña un rato

Y soñemos que nada muere

Que todo puede ser como empezó

Y que lo que empezó no debe acabar

Sueña todo eso y haz que no sea sólo un sueño

Hazme dormir y despiértame cuando terminemos de soñar


Dime lo que nunca me has querido decir

Cuéntame a lo que más le temes

Enséñame a cuidarte

Cuando lo necesites

Y me necesites

Estoy


Tu voz

Las miradas

Pueden ser mucho

Y en instantes no ser nada

Pero contigo no necesitan instantes

Porque puedo sentir pasar la vida en un segundo

Y hacer momentos eternos que dejan huellas que ningún viento borrará


Mi cuerpo necesita descansar junto al tuyo, olvidar la extrañeza

Pensar que hay momentos que sí puedes olvidar

Y que hay “ahora”s que siempre quedarán

Y que seguirán quedando acá

Mientras no se apague

Lo que llevas dentro

Del corazón…

...mío.

sábado, 23 de julio de 2011

Conciencia de lo corriente.


Día martes como cualquier amanecer después de un lunes interminable y perenne que deja sus huellas en la yagas de los pies y en el cansancio mental y cotidiano como el descanso nocturno interrumpido a veces por somnolientas conversaciones on-line o por estudios sin estudio para tomar la micro que me lleva a la penumbra donde alguna vez estuve contigo y claramente la penumbra se fue pero vuelve cada mañana que llego sea de martes o viernes da igual si cada día sin ti es lo mismo al igual que las caras en los bancos y las manos en los lápices los teclados o algo que se le parezca aunque a mí me parece nunca haberte perdido sabiendo que estarás ahí afuera para salvarme de la inmundicia de esta cotidianeidad y luego tú serás esa cotidianeidad que no se acabará nunca como este martes o el lunes de ayer o el de la semana pasada cuando el pasado era presente y tú seguías presente en la realidad y no sólo en mi mente agotada y satírica que cruje al pronunciar tu nombre en mi oído o al comenzar a anotar lo que haya que anotar siempre es lo mismo ¿cómo lo será contigo? O con cualquier ser humano que cruce mi vista y algo más que ello y perturbe otra vez mis ratos de estudios sin estudio para ocupar un lugar dentro de lo que craneo al hacer lo que se llama pensar pues ahora no hay nada más que recordar y hasta eso se me olvida buscando en esto que se llama olvido y reviviendo inconscientemente lo que está muerto como el tono de esta conciencia o el matiz de estas palabras cuando al saber que nada será eterno se vuelven más amargas como el café que nos tomamos ayer o la semana pasada en un efímero sábado para acabar sucumbidos ante la impotencia y la magnanimidad del lunes y la apariencia devoradora de mi rutina en mi retina que se humedece por tus palabras y por los besos que dibujaste en mi piel que no se parecen mucho a los que dibujo al margen cuando me hago al margen de la voz impetuosa de los pedagogos que me enseñan a estar presente y a la vez ausente si yo sólo he estado ausente de ti y de lo infinito que es lo mismo o por lo menos se le parece cuando en realidad no parece más que un tonto final y un impetuoso divagar sin otro sentido más que lamentar