
Día martes como cualquier amanecer después de un lunes interminable y perenne que deja sus huellas en la yagas de los pies y en el cansancio mental y cotidiano como el descanso nocturno interrumpido a veces por somnolientas conversaciones on-line o por estudios sin estudio para tomar la micro que me lleva a la penumbra donde alguna vez estuve contigo y claramente la penumbra se fue pero vuelve cada mañana que llego sea de martes o viernes da igual si cada día sin ti es lo mismo al igual que las caras en los bancos y las manos en los lápices los teclados o algo que se le parezca aunque a mí me parece nunca haberte perdido sabiendo que estarás ahí afuera para salvarme de la inmundicia de esta cotidianeidad y luego tú serás esa cotidianeidad que no se acabará nunca como este martes o el lunes de ayer o el de la semana pasada cuando el pasado era presente y tú seguías presente en la realidad y no sólo en mi mente agotada y satírica que cruje al pronunciar tu nombre en mi oído o al comenzar a anotar lo que haya que anotar siempre es lo mismo ¿cómo lo será contigo? O con cualquier ser humano que cruce mi vista y algo más que ello y perturbe otra vez mis ratos de estudios sin estudio para ocupar un lugar dentro de lo que craneo al hacer lo que se llama pensar pues ahora no hay nada más que recordar y hasta eso se me olvida buscando en esto que se llama olvido y reviviendo inconscientemente lo que está muerto como el tono de esta conciencia o el matiz de estas palabras cuando al saber que nada será eterno se vuelven más amargas como el café que nos tomamos ayer o la semana pasada en un efímero sábado para acabar sucumbidos ante la impotencia y la magnanimidad del lunes y la apariencia devoradora de mi rutina en mi retina que se humedece por tus palabras y por los besos que dibujaste en mi piel que no se parecen mucho a los que dibujo al margen cuando me hago al margen de la voz impetuosa de los pedagogos que me enseñan a estar presente y a la vez ausente si yo sólo he estado ausente de ti y de lo infinito que es lo mismo o por lo menos se le parece cuando en realidad no parece más que un tonto final y un impetuoso divagar sin otro sentido más que lamentar

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